La soledad y el uso del internet en los adolescentes

La soledad es una emoción percibida por las personas en los diversos momentos del ciclo vital. La percepción de la misma es algo generalmente displacentero y se ha relacionado con el aislamiento, aunque ambos son conceptos diferentes: una persona puede estar rodeada de amigos, familia y conocidos y aun así percibirse en soledad.

La soledad ha sido estudiada desde diversas perspectivas como la existencialista y la social. En la actualidad ha comenzado a ser nuevamente explorada a mayor profundidad desde la perspectiva de modelos ecológicos que consideran variables en diversos niveles como el social y el psicológico. Una de las mas importantes aportaciones en años recientes, corresponden a Hawkley y Cacioppo (2010) quienes han establecido una relación desde la perspectiva neurobiológica entre la soledad y la generación de cortisol, una hormona que se genera cuando los individuos experimentan estrés. El estrés a su vez posee implicaciones en el individuo como en su salud física y mental, pero también en la manera en que el sujeto se relaciona con su ambiente ya sea de una manera efectiva o inadecuada.

Uno de los momentos más vulnerables en el ciclo de vida a la experiencia estresante de la soledad es la adolescencia. Si bien ésta es una parte normal de la misma, su presencia en el momento en que los individuos experimentan profundos cambios psicológicos, físicos y sociales puede convertirse en un factor de riesgo no sólo para las interacciones presentes del individuo sino en su futura calidad de vida y estrategias de afrontamiento.

En nuestro contexto actual en México, donde la violencia es una constante, es importante preguntarse y evaluar sobre los diversos factores de riesgo que pueden poner en riesgo a la población adolescente. La soledad es uno de los factores que debe ser investigado a mayor profundidad ya que a pesar de vivir en un mundo hiperconectado a través del Internet, los individuos se perciben tal vez más solitarios, sobre todo cuando a pesar de la gran cantidad de posibilidades de contacto a través de las redes sociales, foros blogs, videos, no se logra establecer un vínculo significativa en el que el individuo se sienta protegido y parte de una relación interpersonal valorada.

La noticia

Un adolescente de 15 años de edad llamado Federico, durante una clase en la escuela Colegio Americano del Noreste en Monterrey en enero de 2017, dispara contra de tres de sus compañeros, la maestra y comete suicidio. La noche anterior había advertido en un grupo de Whatsapp a tres de sus compañeros, quienes no le creyeron, y por tanto no dieron ningún aviso a sus padres o autoridades. El hecho se convierte rápidamente en Trend Topic en las redes sociales como Twitter en donde un video de una cámara de seguridad comienza a circular. Las autoridades condenan el hecho de que un video donde se muestra la muerte real de un niño que se suicida y dispara a otros, sea mostrado y compartido, por lo que comienza ha hablarse de la ética de los medios al compartir esta clase de material y se comienza a bloquear el contenido por respeto a las víctimas y por la naturaleza violenta de la situación. A pesar de la acción – tanto de la sociedad como de las autoridades-, es ya probablemente muy tarde, ya que la velocidad con que se comparte esta clase de material y la cantidad de personas que lo ven es alto. Entre quienes lo ven es posible que se encuentren adolescentes que celebren y consideren inspirador lo que hizo Federico en su escuela y también habrá quienes comiencen a sentir miedo, angustia y estrés porque esto ocurra en su salón de clases. Al día siguiente aparece un grupo en Internet que se autodenomina LegiónHolk, un grupo troll que fomenta el odio, asegurando haber sido ellos quienes dieron el arma a Federico y mencionan sentirse muy orgullosos de él. Eventualmente se brinda información sobre Federico: se encontraba en tratamiento psicológico ya que estaba diagnosticado con depresión, había sido expulsado de diversas escuelas y aunque sus compañeros trataban de establecer un vínculo con él, se mostraba lejano y solitario. En esta situación es posible detectar diversos factores de riesgo, en un primer plano es el acceso no supervisado que tienen muchos de los adolescentes a Internet y la clase de contenidos y grupos en los que pueden involucrarse. Un segundo factor que debería ser considerado como un primer síntoma de algo que puede ser prevenible, es la situación de soledad en la que pueden encontrarse los jóvenes y que puede tener consecuencias psicológicas y conductuales que los pongan en peligro. Ante este panorama parece relevante cuestionarse ¿Es la soledad y el uso de internet un factor de riesgo en los adolescentes?¿Puede ser intervenida esta problemática desde la piscología?

Internet

No puede ser ignorado el actual contexto mexicano en donde la violencia se comienza a normalizar: la guerra entre el estado y el narcotráfico e incluso entre los diversos cárteles de las drogas ha implicado que las personas lleven su vida cotidiana con miedo y violencia. Las desapariciones forzadas, periodistas asesinados, asaltos en transporte público con vengadores que ejercen la misma violencia que los perpetradores, cobro de piso, los feminicidios, el ejército en las calles, etc. comienzan a formar parte de la vida de los mexicanos y por tanto se comienza a normalizar, no sin tener un impacto en lo social, sino también psicológico en el individuo.

En un contexto de guerra, Mels (2012) realiza un análisis de adolescentes de la República Democrática del Congo ante dos factores de riesgo: la exposición a eventos violentos y los estresores diarios. Sus conclusiones indican que son los estresores diarios, aunque pequeños pero constantes, los que pueden generar conductas internalizadas como lo es la depresión, siendo las adolescentes mujeres más proclives a esta clase de estrés. Señala como es que en términos generales los adolescentes poseen resilencia lo que les permite ante un hecho traumático lograr superar la situación, ¿pero qué sucede cuando un hecho violento y traumático se convierte en un estresor de la vida cotidiana? Las estrategias de afrontamiento usadas de forma normal parecen ser cada vez más inadecuadas par sostener al individuo, lo que lo pueden llevarlo a buscar soluciones diferentes y extremas para hacer frente al estrés y poder comprender y lidiar con lo que están viviendo.

Hernández & Maqueo (2013) realizan un análisis cualitativo de los efectos de la exposición a la violencia en los adolescentes y menciona que éstos son varios y cómo afectan la salud mental de la victima: depresión, ansiedad, miedo, suicidio, uso de sustancias, síndrome de estrés postraumático, así como problemas externalizados de conducta, acting out, agresión y conducta delictiva, convirtiendo en ocasiones a la víctima en agresor. Esta exposición a la violencia actualmente se da en la vida cotidiana de los adolescentes y en gran medida es multiplicada por la velocidad con que se comparte la información a través de computadoras, tablets y celulares con conectividad –algunas veces permanente- a la red de Internet.

Una parte importante que también debe ser considerada en este análisis implica el acceso y uso que tienen los adolescentes al Internet y a las redes sociales. De acuerdo con el INEGI de los datos obtenidos en la Encuesta Nacional sobre disponibilidad y uso de tecnologías de la información en los hogares en el 2015, 55.7 por ciento de la población total son usuarios de una computadora y el 57.4 por ciento usa Internet (incluye usuarios de internet fijo y móvil). Entre la población joven el uso de Internet es el más frecuente ya que el 70.2 por ciento de la población de entre 6 a 17 años utiliza el internet. En relación al uso que se hace de él, un 88.7 por ciento lo emplea para obtener información, 84.1 por ciento lo emplea para comunicarse, 76.6 por ciento para acceder a contenidos audiovisuales, 71.5 por ciento para acceder a redes sociales, el 71.4 por ciento para entretenimiento, el 56.6 para apoyar la educación/capacitación, el 42.9 por ciento para leer periódicos, revistas o libros, 31.1. para descargar software, el 20.8 para interactuar con el gobierno, el 9.7 para realizar compras, el 9.3 para operaciones bancarias y 0.3 otros usos. Si bien en nuestro país el acceso a una computadora e internet aun se encuentra limitado, puede observarse que un amplio porcentaje de la población hace uso de Internet, siendo los jóvenes uno de sus principales usuarios, siendo el uso que se le da mayor en áreas de entretenimiento, ocio y comunicación.

No solo se trata de la exposición que genera el internet a hechos violentos, sino también como es que se ha conformado para los adolecentes en un espacio en donde es posible socializar, establecer vínculos, experimentar su sexualidad, expresarse libremente, buscar una identidad y también obtener visibilidad tanto en el mundo online como en el offline, sin que existan aparentemente riesgos. Balardini sostiene que:

“Gracias a la percepción de anonimato, la red permite a las personas jugar con diferentes personalidades, es decir, probar con yoes posibles; el uso de Internet permite la creación de grupos los cuales, al igual que en el plano presencial, dan a los grupos de adolescentes sentido de pertenencia; en la red se forjan lazos emocionales intensos con personas que no conocen presencialmente pero con quienes comparten ideales” (Balardini citado en Ochoa & Uribe, 2015).

Es en la adolescencia en donde los individuos buscan su identidad y donde comienza existir un cambio en su objeto de apego, ya que la relación con los padres si bien no desaparece, es compartida por la búsqueda de relaciones con los pares quienes constituyen una nueva fuente de apoyo y en donde por tanto la aceptación y pertenencia es algo fundamental. El internet a través de las redes sociales han proporcionado un nuevo espacio en donde se pueden establecer vínculos. Del Río, Sádaba y Bringué hacen una diferencia entre los riesgos pasivos y activos: “los riesgos pasivos son a los que se ven sometidos los menores por el hecho de navegar en un espacio al que a menudo acceden sin supervisión adulta y riesgos activos que harían referencia a la asunción voluntaria de comportamientos conflictivos que pueden resultar nocivos para ellos mismos o para otros” (Del Río, Sádaba y Bringué citados en García, López de Ayala & García, 2014). Son los niños y adolescentes los más proclives a caer en ambos tipos de riesgo, ya que pueden encontrar fácilmente sitios en donde se les pida información personal y esto los convierte en un blanco fácil ya que tienden a revelar mucha información sobre sí mismos, lo que puede ser aprovechado no solo para aquellas personas que buscan información monetaria o de identidad, sino para grupos generadores de violencia, odio, discriminación quienes encuentran en los adolecentes una población ávida de encontrar un lugar en donde pertenecer y en donde puedan establecer relaciones. Dichas relaciones son tal vez las que no pueden ser logradas en la vida offline por una percepción del individuo de sí mismo como inadecuado en sus habilidades sociales o por una baja confianza en sí mismo. Sin embargo los adolescentes también son vulnerables ya que pueden ser activos y convertirse en generadores de comportamientos que violentan a otros. Un claro ejemplo de esto es el cyberbullying que ha comenzado a ser uno de los temas más investigados por el impacto que ha provocado.

Es también de gran relevancia la creación de grupos cerrados que se han generado en redes sociales como Facebook, en donde se debe solicitar acceso a otros (los administradores) para “ser miembro” y poder acceder, pertenecer y participar. Los adolescentes son expuestos a contenidos específicos y al mismo tiempo se les insta a que ellos realicen acciones determinas para confirmar su pertenencia y aceptación de las creencias del grupo. Respecto la creación de grupos Moya y Vázquez (2010) citados en (Ochoa & Uribe, 2015) señalan que con el paso del tiempo se ha considerado que todas las culturas son únicas, por lo que surge el término de subcultura, que implica una existencia dentro de una cultura pero que posee características y rasgos propios. Desde esta visión nació el término cibercultura “cuyo rasgo intrínseco es la tecnología y es entendida como una serie de prácticas técnicas y sociales realizadas en Internet, las cuales generan nuevas formas de hacer, de pensar y de sentir en el mundo, así como diversas formas de relación con las demás personas y con uno mismo forjando a su vez nuevas intersubjetividades” (Moya y Vázquez, citados en Ochoa & Uribe, 2015). Dichos grupos pueden tener diversos fines entre los adolescentes, como la comunicación entre amistades, relaciones sexo-afectivas, sociabilidad pero también pueden ser un espacio empleado para generar y fomentar violencia y odio contra los otros.

Una vez considerado en contexto cibernético en el que los adolescentes se comunican, generan su identidad, se expresan y buscan nuevos vínculos para ser vistos tanto online como offline, es importante preguntarse si los individuos que se encuentran solitarios pueden estar en un mayor riesgo ya que pueden encontrar o buscar, grupos que para pertenecer les soliciten ejercer actos de violencia tanto contra sí mismos como contra otras personas, fomentando creencias de odio e intolerancia, bajo la ilusión de que por fin han logrado ser parte de algo.

Percepción de la soledad

Desde una perspectiva existencialista la soledad es un fenómeno inherente al ser humano, es una vivencia única de cada persona, ya que todas sus acciones a lo largo de su vida incluyendo el nacer y el morir serán en soledad. También desde una perspectiva social se ha estudiado a la soledad como un constructo resultado de los valores que prevalecen en cada cultura. Es la sociedad Occidental la que enaltece los valores de individualidad y competencia lo que puede hacer al individuo solitario.

Desde la psicología el constructo ha sido poco abordado, siendo Robert Weiss quien al publicar su libro Loneliness: The experience of Emotional and Social Isolation en 1973 constituyó un hito en el desarrollo del tema, abriendo nuevas oportunidades de investigación, sin embargo en la actualidad algunos investigadores han señalado su importancia no solo en los grupos que pueden parecer más vulnerables como los adultos mayores, sino también en adolescentes y en población en donde la salud puede ser alterada por la presencia de soledad, teniendo también un impacto relevante en la Salud Pública. Weiss consideraba que la soledad está relacionada con el apego, y la definía como una “angustia de separación sin un objeto” (Weiss, 1989). Hipotetizaba que la adolescencia es el momento vital en el que el sistema de apego se modifica ya que el objeto original de apego, los padres, es abandonado y el individuo puede integrar nueva figuras de apego. Es también él quien hace una distinción entre la soledad social – amistades, vínculos con la comunidad- y la soledad emocional –el vínculo satisfactorio que tiene una persona por el apego logrado-.

Actualmente Hawkley and Cacioppo (2010) han revivido la importancia de la investigación del tema y desde un fundamento neuropsicológico han desarrollado una perspectiva evolutiva de la soledad, en donde ésta es comparada al hambre y sed y se define como un indicador que nos incita a buscar la compañía de otras personas para sobrevivir, por lo que estos autores consideran que “una persona que se siente sola, se siente insegura y un mecanismo de supervivencia es activado que aumenta la sensibilidad a las amenazas, lo que es acompañado de emociones negativas, incluyendo estrés y baja autoestima” (Hawkley and Cacioppo, 2010). Esta perspectiva tiene múltiples implicaciones ya que se ha establecido una relación de la soledad y la generación de estrés, lo que puede provocar una relación poco efectiva entre el individuo y su ambiente, lo que lo puede llevar a enfrentarse a la realidad con estrategias de afrontamiento poco efectivas que terminan por confirmar su percepción de incapacidad para lograr pertenecer y establecer vínculos significativos con su entorno. Para estos autores la soledad es sinónimo de la percepción de soledad social y es definida como un sentimiento de angustia, que acompaña a la percepción de que las necesidades sociales de la persona no coinciden con la calidad o cantidad de las relaciones que tiene. Dentro de la evidencia experimental que han encontrado refieren que, al inducir sentimientos de soledad (y conectividad social) en los individuos, el resultado es que “la soledad no sólo aumenta los síntomas depresivos, sino que también el estrés percibido, el miedo a evaluación negativa ansiedad, enojo y diminución de optimismo y autoestima” (Hawkley and Cacioppo 2010). El que la soledad esté relacionada con la depresión y evaluación es muy relevante, ya que como se mencionó anteriormente, es una consecuencia internalizada de los individuos que se encuentran expuestos a persistentes niveles de estrés.

Como ya se mencionó es en la etapa de la adolescencia en donde los vínculos cambian sus objeto de apego. En la adolescencia temprana los padres aun son una parte importante de la red social de los adolescentes, sin embargo estos son remplazados eventualmente por las relaciones con los amigos. Esto no implica que los padres sean sustituidos, sino que ambas relaciones son importantes para loa adolescentes. En cada una de ellas los adolescentes pueden sentirse o no solitarios. Maes, Vanhalst, Spithoven, Noortgate & Goosens, (2016) tomando esto en consideración en su investigación realizada encontraron resultados interesantes ya que establecieron diversos grupos: un grupo de adolescentes quienes percibían soledad con sus padres, pero no con sus pares; un grupo de quienes percibían soledad con sus padres pero no con sus padres; un grupo a quienes la soledad les era indiferente y otro grupo que se sentía solitario tanto con sus padres como con sus pares. Uno de los descubrimientos más relevantes es la relación existente entre los grupos que perciben soledad en una de las dos categorías (la de los padres o la de los pares) y en ambas categorías, ya que son ellos quienes presentan una percepción positiva de la misma. Para estos grupos la soledad es algo que les permite ser creativos, y si bien en un primer momento esto constituye un factor de protección eventualmente puede convertirse en una profecía autocumplida, por lo que terminan siendo y sintiéndose aislados, convirtiéndose en personas con pocas y pobres interacciones sociales. Así, los adolescentes que consideran la soledad como algo bueno en gran medida es un factor de protección y adaptación, sin embargo si esto persiste puede convertirse en un elemento desadaptativo que los termine por aislar de relaciones deseadas.

Uno de los mayores impactos de la Soledad en los adolescentes es la generación de estrés. Este es definido desde una perspectiva transaccional del modelo de estrés de Lazarus y Folkman (citados en Barra, 2003) como la interacción existente entre el individuo y el ambiente, en donde el estrés es resultado de dos elementos: la situación es valorada por el individuo como amenazante y la estrategia e afrontamiento es evaluada como inefectiva, poniendo en peligro el bienestar de la persona. Roekel, Ha, Verhagen, Kuntsche, Scholted & Engels (2015) realizaron un estudio que buscaba establecer una mayor comprensión entre niveles extremos de estrés social en las vidas diarias de los adolescentes. En sus resultados encontraron que los adolescentes muestran un mayor nivel de estrés cuando se encuentran con sus compañeros de clase, en comparación con el experimentado con otros grupos como la familia, amigos, etc. Encontraron también evidencia de que los adolescentes solitarios mostraron un mayor aumento de estrés y respondieron de forma más negativa a los aumentos del estrés social comparados con los adolescentes no solitarios. Pero también fue destacable el que se identificara un grupo que no se afectó por el estrés social, por lo que abre una puerta a la investigación de la resilencia.

El papel del psicólogo

En las problemáticas ya mencionas es relevante preguntarse, ¿Cómo interviene la Psicología? y ¿cuál es el papel de los psicólogos en estas problemáticas que existen en nuestro país y probablemente en el resto del mundo globalizado? Para responder a estas cuestiones es importante mencionar primero que la psicología tiene diversas funciones, que van desde la evaluación, diagnóstico, intervención y una constante investigación científica, por lo tanto el desarrollo del tema de soledad y su vinculación en el uso de internet puede ser abordado desde cada una de ellas en las diversas áreas de especialización. Por ejemplo desde la Psicología Clínica, se puede trabajar en terapia individual, y también en un formato grupal para individuos que se perciban como solitarios o que hayan sido identificados en riesgo de serlo. En el área de la Neuropsicología y de la investigación aun queda mucho por descubrir sobre los mecanismos fisiológicos relacionados con las emociones, conductas y cogniciones que presentan los individuos solitarios y como es que pueden activar mecanismos como lo es el estrés, que puede terminar por enfermar física y mentalmente a las personas. Incluso en el área de Psicología laboral se puede intervenir para lograr la interacción de laboral de aquellas personas que se perciben en soledad, aislándose y generando un ambiente de trabajo difícil para ellos y para quienes los rodean. En el ámbito de la salud, es importante que se continúe la investigación del estrés y como es que la soledad hace a los individuos más proclives a enfermarse o a que la recuperación y adherencia terapéutica sea más complicada y lenta.

Sin embargo el impacto que puede tener una problemática como esta, aumenta tal vez exponencialmente con el acceso de los adolescentes a situaciones de riesgo a través de la red, que los predispongan a ser individuos en soledad con dificultades para establecer vínculos y relaciones interpersonales satisfactorias tanto con sus padres como con sus pares. Desde esta perspectiva sería más adecuado hablar de un problema de Salud Pública, ya que su enfoque se da en torno a las poblaciones. En esta situación específica la Psicología tiene una labor muy importante en el área de Educación y Promoción para la Salud. Este abordaje resulta interesante ya que debe ser enfocado ya no sólo a las consecuencias negativas de la soledad, sino a las áreas de prevención de la salud y aquí la labor del psicólogo incluye ya no sólo estudiar a la soledad y tratar de ayudar a los individuos que la sufren, sino que también se enfoca en buscas en los elementos resilientes que permiten a los adolescentes (y otros grupos) enfrentar adaptativamente la soledad y lograr reproducirlos en estrategias de intervención, lo que llevaría a una prevención primaria cuya meta sería reducir la incidencia de la soledad y sus posteriores consecuencias negativas en el comportamiento, en la cognición y en las emociones.

Los espacios donde es importante que se de inicio a las intervenciones planteadas por los psicólogos son principalmente en donde es más sencillo abordar a los adolescentes y este espacio es principalmente la escuela a través de la intervención de los estudiantes, de los padres y de los maestros, para lograr un involucramiento de la comunidad quien de manera ideal tomará poco a poco la problemática en sus manos y reconocerá en ella misma sus necesidades y en donde y cómo puede ser ayudada. Sin embargo la intervención también puede comenzar como una campaña de concientización en lo medios de comunicación: una canción en radio, un comercial en televisión, posters, folletos, páginas web, etc.

Así el psicólogo juega una parte importante en el abordaje tanto del individuo como de los grupos y de las comunidades. Su conocimiento sobre la conducta, cognición, emociones, motivaciones, neuropsicología, investigación lo capacita para poder intervenir desde la identificación de una posible problemática, concientización, diagnóstico, tratamiento, evaluación de la intervención y posterior investigación, ya que probablemente en el proceso se detectaran nuevos factores de riesgo, pero también mejores alternativas para prevenir a aquellos que se encuentran en riesgo de convertirse en adolecentes solitarios, a través de programas como habilidades para la vida, estilos de afrontamiento, reconocimiento de emociones, resilencia, etc.

Finalmente es importante señalar que si bien el psicólogo es un especialista, su intervención puede ser más efectiva y enriquecedora cuando trabaja con otras profesiones de manera multidisciplinaria para comprender y abordar diversas problemáticas. Si bien esto es difícil que se de en la vida cotidiana es algo por lo que debemos luchar, no sólo a favor de la profesionalización de la carera sino en beneficio de quienes se encuentran en riesgo.

Conclusiones

México está siendo afectado por una ola de violencia que está dejando heridas físicas, psicológicas, sociales y económicas. El miedo y la incertidumbre han comenzado a formar parte de las vidas de los mexicanos y ha comenzado una normalización de diversas situaciones. O al menos existe la percepción de que la gente logra adaptarse a éstas circunstancias, pero la realidad es que no estamos completamente seguros de como es que está siendo vivida y enfrentada especialmente por las poblaciones más vulnerables, quienes por las características inherentes a su momento de ciclo vital como los niños y los adolescentes pueden ser quienes estén en un mayor riesgo.

Una noticia como la sucedida en enero de 2017, en donde un chico llamado Federico abrió fuego contra sus compañeros y luego cometió suicidio debe ser una llamada de atención para toda la sociedad. Mezclado con un padecimiento previo de depresión no es posible culpar únicamente al individuo sin comprender otros factores que lo rodean y que han constituido su identidad. La existencia de grupos en Internet, como la ya mencionada Legión Holk en donde se promueve el odio, la violencia y la intolerancia son focos que nos hablan del actual estado de nuestra sociedad. Es en este grupo en donde Federico encontró una red de apoyo, de pertenencia y de aceptación, pero era un grupo que violentó al propio individuo sin que este se diera cuenta. En la escuela sus compañeros lo señalaban como alguien solitario, quien se relacionaba y esta era tal vez uno de los primeros síntomas que debieron ser notados, para poder intervenir no sólo en Federico sino dentro de su grupo escolar y familiar.

El fácil acceso que tienen los adolescentes a la tecnología y al Internet es algo que los pone en riesgo, además de la velocidad con que pueden acceder a material violento, y que cuando no se posee la madurez e inteligencia emocional adecuada, pude ser un factor causal de daños psicológicos en la vida de la persona y de quienes lo rodean. Así, los padres requieren una educación tecnológica sobre cómo pueden proteger a sus hijos de lo que existe en la red. La comunidad necesita fomentar la prevención ante los riesgos que enfrentan los jóvenes tanto online como offline.

La soledad que experimentan los adolescentes debe ser algo investigado con mayor profundidad ya que tiene implicaciones cognitivas, emocionales y conductuales de los individuos, pero también en la manera en que se relacionarán con su contexto. Su estudio no sólo debe dirigirse a la parte problemática, sino a la prevención y a los mecanismos de protección que se pueden brindar a los individuos y a las comunidades en donde estos se desenvuelven. Ya sabemos que la soledad está relacionada con la generación de estrés y éste con la interacción deficiente que tienen los individuos con su ambiente, con la incapacidad que perciben los sujetos ante una situación amenazante y de los recursos de afrontamiento inadecuados para hacerle frente. Pero aun nos falta profundizar cómo es que los adolescentes, una población que se enfrenta a múltiples estresores y riesgos, logran afrontarla o no y cómo es que esto determina que logren establecer vínculos significativos con quienes los rodean –amigos, padres, comunidad, – grupos que pueden brindarles una red de apoyo que les de sentido de pertenencia, donde se perciban seguros y puedan recurrir cuando sientan que sus recursos individuales no son suficientes para enfrentar la realidad, una que muchas veces no depende del individuo modificar y que puede generar una gran angustia.

Es labor del psicólogo ser sensible a la realidad en la que viven sus pacientes, los estresores a los que se enfrentan día a día, no sólo por el momento de su ciclo de vida, sino también como resultado de factores políticos, económicos, sociales, laborales que se encuentran lejos del control del individuo. Considerando esto, la psicología es capaz de brindar un apoyo constante y actualizado al individuo, a los grupos y a la comunidad, para que ellos mismos descubran y desarrollen las herramientas que les permitan prevenir y resolver situaciones generadas por múltiples factores como lo son la soledad y el riesgo que puede implicar el internet en los adolecentes.

Referencias

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